No es lo mismo el Vive 20 años después.

Por el Rolo.

Como ya se la saben, pos uno no puede faltar al Vive. Al principio traía encima todo este espíritu arenoso de los mamadores de las redes sociales:

Que por qué va Juanes, que son las mismas bandas de siempre, que su puta madre, pero bien que las cantan en los antros con banda en vivo cuando andan en la peda teniendo regresiones a la adolescencia. 

Ante esto, sólo tengo que decir: si no te gusta no vayas, no los escuches, compra su música y quémala, pero deja que la banda que lo disfruta, lo disfrute. Pinches rockeros, se quejan de los mochos pro vida y están igual de pendejos queriendo imponer su punto de vista ante los demás. Pinche era de la opinología de mierda. En fin.

Al llegar todo pintaba bien. Mucha seguridad, quién sabe por qué el gobierno le tiene miedo a los metaleros, a los rockeritos, skatos y así, si la neta son lo más pinche polite del mundo. Se ven malos y bailan como malos y escuchan música saturada con mensajes anti sistema, pero eso no los hace peligrosos. 

El pedo de un sistema de seguridad que se quedó en los 70, creen que todo rockero es un Panchito y pos así no se puede. Igual vale verga, porque les puedes pasar por la cara lo que sea y no se dan cuenta. Pos si uno ya no tiene 20, oficial, no mame. De milagro no nos quitaron los cinturones. 

Ya saben, la clásica báscula, el clásico no puedes pasar con cigarros abiertos y este año me tocó una nueva: déjame manosear tu gorra. Qué buena que estaba toda sudada. Siento que la próxima me van a querer revisar los huevos y ahí sí va a haber pedo, no por mí, sino por ellos que me van a dar placer por miedo, jajajaja. 

La neta el sábado llegamos tarde, ya no vimos a varias banditas y qué bueno, porque llega una edad en la que las rodillas ya no aguantan el rock n’ roll y pos ahí las anda dando uno de a gratis y luego chillando en la oficina con la resaca de la caminada. 

Pa’ no tener que redactar 200 páginas que no van a leer les dejo resumen por banda:

ÓSCAR CHÁVEZ

El mero caifán. Andaba emputado porque le prometieron tocar 70 minutos y al final nomás le dieron 40 o 50, un pedo así. Cagó al público, acorto rolas, pero  lo más cabrón es que mandó a la mierda al Dr. Shenka. 

Y con razón, la neta, el wey dice: “un tributo al maestro en nombre del rock mexicano”. No mames vato, para de mamar, tú ni tocas rock y estudiaste en la prepa 9 como yo. Todos sabemos lo que eso significa. Igual Óscar Chávez ni lo peló y cuando se iba el Shenka dijo: “pos cantó más de lo que le tocaba”. 

Luego el viejito caifán tocó por ti con Caifanes y eso sí estuvo medianamente chido. 

SANTA SABINA

No mames es como un King Crimson mexicano, sabroso. El show que presentan es un tributo total a Rita Guerrero. Su voz en sourround en todo el estadio donde estaba el Escena Indio. 

10 weyes tocándole al recuerdo de una mujer. Al final entraron Rubén Albarrán, Amandititita y Jessy Bulbo a echarse una paloma. Chingón. 

FOBIA

Bueno, Jay de la Cueva se mamó. La neta les dio mucho punch. Se vean frescos, cantaron los éxitos, se prendieron y prendieron. Uno de los mejores momentos del festival. 

DIVISIÓN MINÚSCULA

Le gusta a los chavos porque le copiaron a los grandes. Una banda a la que no le había puesto atención, pero trae toda la escuela del rock en español de los 80. Suenan bien, con rolas bastante adolescentes que me recordaron aquellos días de la prepa. No increíble, pero sí apreciable. 

CAIFANES 

Triste, pasaron de llenar en el Vive y hacer sold out a estar 3 bandas antes del headliner. Y eso que acaban de sacar un rola que tiene espíritu Caifanes, pero estructura Jaguares que, por cierto, nadie cantó con ellos. 

Por jugarle al anhelo sin tener la foto completa están perdiendo el poder de ser la banda mexicana más cabrona de su tiempo y todo porque Marcovich y Saúl están peliados. 

A ver cómo suenan en septiembre en el Auditorio, seguro será distinto. No es lo mismo tener las ovaciones sólo para ti que tener que dividirlas entre bandas que ya te están comiendo el mandado. 

Aunque siempre será emotivo y catastrófico verlos. Y Sabo, bueno Sabo nunca pierde el estilo. ¡TE AMO, SABO! 

THE EDITORS

Como un Interpol que tiene un Paul Banks que se para raro y toca con la guitarra como de mariachi. Además baila como entre Dave Graham de Depeche, Jager de los Rolling, Bunbury, de la mierda y Jhonny Depp.  

Siempre haciendo cara de loco como el mismísimo Ted Bundy.

Neta, es como Paul Banks, hasta habla en español y todo el pedo: “mushas grashias. ¿Se habían dado cuenta de que los gringos, los españoles, los norteños y Luis Miguel comparten ese seseo del “grashias”? pastedGraphic.png

Pero bien, chingón. Hispter, con onda y así. 

SKA – P 

Hostia macho, lobezno, a todo gas. Una película doblada al español de España con cajas sabrosas y Ska del viejito que está chidorro. 

Se aventaron la de legalithathion, y la de la estampida. Muy bien cuidados, el vocal sigue cantando perro. 

Otra banda que pide resistencia a un ideal enfermo de cáncer, un cáncer que se llama reggaetón pop. 

Al final, anduvimos a la salida en una especia de marcha slam. Todos levantando el puño, cantando: MI ENEMIGO ES EL PATRÓN. Representando la resistencia, la resistencia de un sistema que nos oprime y a veces nos libera en estos conciertos.  

En ese punto íbamos a cruzar del escenario Indio al escena Indio y de repente: PUM, PAM, TRAN! Pinches cohetes acá cabrones como en pinche feria de pueblo ALV con We Are The Champions de fondo. Hermoso. 

INTOCABLE

Al vocal me lo ecualizaron cargado a los medios, las percusiones y el bajo muy a los graves. Con poco volumen. Quizás así suena la banda en vivo, pero en un concierto de rock hay que pegarle mas al estruendo. Música aburrida, muy divertido de ver a los rockeros chairos cantando rolas de banda. 

Pero después ya sonó sabroso, como que ese estaban aclimatando y tenían miedo, luego vieron a los rockeritos cagados cantando norteñas y dijeron: a huevo, de aquí somos y terminó bien. 

Casi lloro cantando: he llorado tú amor maldito, que en infierno se ha convertido y hoy le pido y le suplico a dios que me tenga un poco de compasión. 

Quizás el próximo año traigan a Exterminador o El Duelo. 

NATCH

Beat de rapero español de esos que le cagan al Pinshi Diablo, pero a mí me maman cabrón. 

Buen interprete Natch, de la época del buen Kase.O, que rifó hace unos meses en el Palacio de los Deportes. No le había puesta mucha atención a Natch, pero tiene buena lírica, buen flow, un doble tiempo interesante que en conjunto dejan un buen sabor de boca. 

Abogó por los periodistas muertos en su labor y nos compartió una idea que quiero que ustedes también lleven en sus corazones, por haber leído completa esta entrada:

“Me importa una mierda lo que hagas. Sólo hazlo a lo grande” 

https://www.youtube.com/watch?v=XcO3QStdJ2g

 

CONCLUSIÓN

Pos la neta, de carnales, el sábado del Vive estuvo perro. Mucho anhelo, mucha buena onda, recuerdos, y esa mezcla de géneros y personas que demuestran que sí es posible convivir en un mismo lugar, a un mismo tiempo y ser felices. 

En general, a ti arenoso, quiero decirte que no mames, o sea: si no te gusta y no fuiste, deja de estar chingando; si no te gusta y fuiste, el pendejo eres tú; si te gusta y fuiste y, además te la pasaste bomba: qué chingón. Si te vale verga, mejor. 

Ahí coméntenle. ¡Besos en sus desos, perros! 

Public Image Limited, el rock no acaricia.

Por el Sebasttardo.

La neta aunque mucha banda critique a los Sex Pistols, eran una banda con un chingo de actitud y no solo por el mítico Syd Vicious, en gran parte la debemos a la actitud frente al micrófono que emanaba el gran John Lydon a.k.a. Johnny Rotten.

40 años después de haber formado Public Image Ltd., banda posterior a la separación de Sex Pistols, pisan suelo mexicano para celebrar esas cuatro décadas, así que nos lanzamos a cotorrear al Pepsi Center y ver a esta mítica banda de post punk.

Después de quince minutos salió la banda, en un escenario sencillo que simulaba una pared de ladrillos y el enorme logo de la banda, la energía no llegó de golpe, pero poco a poco fue inundando el recinto. 

La voz de Lydon fue extraordinaria, mientras el grupo se fue rifando cada vez más explorando diferentes sonidos y texturas con diferentes instrumentos que hicieron que la gente rara vez sacara los celulares para documentar el recuerdo.

Como dice el título, el rock no acaricia y Lydon tuvo que recurrir en ocasiones de un tanque de oxigeno para que continuara con el show, el cual lleno de emoción al público que coreaba las canciones de su último material.

Alguien se quiso pasar de listo y hubo una pausa que interrumpió el concierto, el mismo Lydon mandó a la chingada a uno de los fans. 

Al momento de tocar This is not a love song  se armó el slam cuando la banda estaba dejando todo en el escenario y los fans del grupo de los setenta disfrutaron como nunca los casi 90 que duró el espectáculo.

El cotorreo con PiL estuvo muy chingón, la neta la energía de este grupo que ya rebasa los sesenta años dejo patente de que a pesar de que el rock no acaricia se puede seguir tocando con mucha pasión y sobre todo seguir con esos ideales que los colocaron en donde están.

Salimos del Pepsi Center muy felices de haber presenciado uno de los mejores conciertos del 2018.

Happy, happy Helloween!!

Por el Diablo.

 

No mamen, neta, no mamen. ¿A qué puto genio se le ocurrió ese cartel? Helloween, Arch Enemy (2-3) y Kreator. Además, esa pinche Arena Ciudad de México suena con madre.

Estuvo chido desde el inicio, un chingo de carnales jalamos y por fortuna pudimos estar juntos en todo momento. Estos conciertos dan pie a que uno se junte con la banda que comparte el mismo amor por la música que tú y te emociones cantando unos rolones mientras disfrutas una buena cebada al ritmo del merol.

Comenzó Kreator, pedazo de bandón. El poder escuchar Enemy of God, Phobia, Violent Revolution y Flag of Hate, es siempre un gran plaer. Tienen una energía bastarda y le siguen pegando con singular alegría mientas el mosh se pone cada vez más perro.

Vino una pausa y Arch salió al quite, son una gran banda, pero se siente diferente con la alineación actual. Se notó un cambio generacional entre la raza que disfrutaba más a Arch que a Kreator, no es que estemos muy rucos, pero fuimos entrenados por la vieja orden y a los clásicos se les respeta, ajajajaja.

Ya para el Helloween, me mamó todo el concepto de su espectáculo, no sólo las referencias sonoras a la saga de Halloween, sino el mezclar sus vocalistas y la selección del setlist, mamonsísima. Nada tuvo desperdicio y disfrutamos hasta el último momento. Obviamente esperábamos I Want Out, Eagles Fly Free, Dr. Stein y Future World, las de cajón. Pero la pasamos poca madre en todo el toquín.

Después de terminado el concierto, nos pusimos a platicar. Porque la neta estuvo muy pasado de lanza. Cada quién agarró camino a su destino y nos fuimos muy contentotes, el Monster se llevó la mejor playera del toquín y era la última. Ni pedo.

Si no pudieron lanzarse y aunque ya pasaron siglos, acá pueden toparlo:

 

En chinga en el Catrina 2018.

Por el Diablo.

 

Este fue de los últimos toquines del año y estuvo muy, muy chingón. A pesar de andar en chinga con la grabada y las fotos, corriendo de un pinche lado a otro, pudimos disfrutar de un par de bandas que nos alivianaron la jornada.

Para empezar, los cafetos. Sí, nunca había visto a Café Tacvba en vivo. Son unos músicos muy cabrones, a pesar de que sus últimos materiales no me llamaron nada la atención, se nota el gran trabajo de todos y la alegría que les causa compartir sus rolas con la racita que la sigue cotorreando.

Tuvimos que salir corriendo porque seguía Weezer y nuestro naciente chavorruco pedía a gritos escucharlos, tuvimos que regresar, corriendo también, porque al Café se le ocurrió tocar Puntos Cardinales, una de mis rolas favoritas de esos carnales y puta, qué pinche rolón. Ya bien emocionados, salimos disparados al otro escenario. Por fortuna, o no, no había tanta raza y quedamos muy, muy cerca.

Puta, pedazo de espectáculo. Me sentí en la secundaria, cuando comencé en esto del rocanrrol y todas las bandas eran nuevas, todas las rolas me prendían y poco a poco me fui yendo al rock más macizo, preciso y conciso. Pero ese gusto por banditas más relas y de antaño nunca se va. Siempre que topo alguna rola de esa loca juventú, me alegra el día.

Y así fue con Weezer, que además de hacernos saltar, se rifaron un set de covers mamalones y discutidos para la banda. Cuando comenzaron Africa, nos volvimos locos, cantamos y coreamos a todo porque al children, les sale bien mamona.

Nos quedamos con las ganas de ver a otras bandas, pero el deber llamaba y pues tengo esa mala costumbre de comer y pos la papa no es de a grapa. Después nos alivianamos con Die Antwoord porque nos tocó de pura cagada estar ahí. Pueden pasar a topar esa aventura.

Ya estamos rucos para la semana de las juventudes.

Por el Rolo.

 

Recuerdo esos primeros conciertos a los que asistí al Zócalo con mis compitas de la prepa. Eran organizados por el mismo programa que nos daba becas: PREPA SÍ.

La neta no estoy seguro de la temporalidad, pero sé que, al menos una vez al mes, íbamos a ver a alguien que estaría gratis en el Zócalo.

Era una gran noticia, hasta Saúl lo afirmó un día que tocó con Jaguares en la plancha. Desde la década de los 70 estaba “prohibido” el rock en la calle, eso llevó a los pinshis grupos como Boteliita de Jerez, el TRI y hasta MOLOTOV a clavarse en garajes, con una lógica muy beat neak.

Al final esos tiempos pasaron y se abrieron de nuevo las oportunidades para hacer toquines públicos y más perrón todavía, gratuitos. 

Vi muchas bandas en la plancha del Zócalo wey, no mames. A los Estrambos, los de Abajo, la Maldita, Jaguares, la Cuca, la Casta, la Lupe, Fobia, y ya, que si las enlisto todas, va a parecer cartel del Vive Latino. No importa cuándo leas esto. 

En fin, el rollo es que después de terminar la universidad me convertí en un chavo ruco que le mama seguir yendo a esos conciertos en el Zócalo, y tampoco es mi culpa, al chile topen las bandas y díganme si no parece que México se quedó eternamente en el pinche 1990.

El rollo es que, ahora ya no son los de prepa sí, sino: la Semana de las Juventudes. Que ha tenido buenos carteles, una vez cerraron con Caifanes, y de gratis, pos jalo.

La última edición del festival estuvo buenazo también tuvimos a la Maldita de nuevo y al TRI. También tocaron ciertas bandas más jóvenes o no tanto, pero que le dan frescura al festival. Estuvo LNG SHT, los Rastrillos, el IMS, Comisario Pantera, Rey Pila, pero lo que más disfruté fue Titán y Los Pixies. 

La neta tampoco es que sea tan punk, pero la manera en que ejecutaron los Pixies fue fenomenal, por algo son el bandón que son. El Zócalo no estaba cagado, pero sí lleno y pos la banda nomás fue a topar Where Is My Mind, la mayoría pues. Tampoco voy a negar que hubiera por ahí uno que otro conocedor que sí se la sabanas y venía con tokio. 

Titán me gustó desde que los descubrí, justo después de una Semana de las Juventudes que escuche a Silverio con The Wookies y me puse a investigarlos. La neta es que en vivo también rifan, es un concepto chingón, con músicos chingones y rolas chingonas, jajajaja. No me prendió tanto como cuando vimos a Fat Boy Slim, pero sí estuvo sabroso.

Los nefastos fueron los de DLD, con errores de ejecución, de ecualización, el vocal la cagaba, se le olvidaban las letras, cantaba fuera de tono, y se le iba el pedo con los acordes de rolas que son de 3 notas, no mames. Creo que todas son iguales, jajaja. 

Ojo, que me queje de DLD no quiere decir que no tengan un par de rolitas que sí me pasan, no porque sean magistrales musicalmente hablando, sino porque pasan pues. Y para acabarla de chingar, el pinche Paco Familiar se pasaba de verga queriendo dar discursos de igualdad y calidad moral en tiempos de la incompetencia para entender la otredad, pero terminaba diciendo pura mamada, o con ideas inconclusas. En fin nefasto. 

Pero bueno, más allá de las cosas que sí y cosas que no, la neta ya no estoy en edad para pasar más de cuatro horas parado en medio del slam, igual estuvo chido porque descansé un ratito cuando fui a hacer pipi. Nota: cuando vayan a un concierto y lo primero que les preocupe es dónde está el baño, es porque ya están viejos.  

El TRI tiene una energía incontrolable, la Maldita, como siempre haciendo uso de sus dotes místicos para una noche inolvidable y los demás compitas dando el ancho que esperas de un evento gratuito en el Zócalo. Menos DLD, jajajajaja, todo intenso. 

Me quedo pensando que la Semana de las Juventudes es una buena plataforma para despegar nuevos talentos mexicanos. Entiendo perfecto que si no tienes un headliner conocido o de gran nombre, la banda no va a jalar, pero también hay que arriesgarse a tener nuevos proyectos musicales en la escena. No toda la música en México es el canon del rock en tu idioma, ni los culerillos estos que llevan nomás porque suenan en la radio por ser hijos de conductoras famosas.

El festival se llama: LA SEMANA DE LAS JUVENTUDES, no mamen, debe haber música joven. Para ver a los de siempre ya está el Vive. 

Bueno, no hagan corajes, beban agua y siempre, siempre, póngale un toque de psicodelia a su aura, decretando cosas positivas ante el universo y el dios del valeverguismo.

Nos leemos alotra, en el PINSHI DIABLO. 

Crisix. El pinche atasque más ñoño que he visto.

Por el Diablo.

 

Estaba bien pinche emocionado. Por fin vería a una de mis bandas favoritas de esta nueva ola del Thrash en México. Crisix se apuntaba una fecha en el Gato y venía con la pura brutalidad para que nos partiéramos la madre en el mosh.

¿Por qué lo de la ñoñería? Porque estos carnales también crecieron viendo Dragon Ball, Saint Seiya y un chingo más de películas que todos vimos de morros, entonces, dedican varias de sus rolas a esto. A Freezer, a Vegeta, a The Evil Dead y una gran cantidad de referencias a la Cultura Pop mezcladas con una gran calidad de riffs y estructuras locochonas en sus canciones.

Algo que me mama de Crisix, es que en cada rola se nota un gran trabajo de composición. Antes de que comience un verso, tienes una variedad de cambios que te llevan de la mano a matear y disfrutar a tope. Esto se pule y explota al máximo en From Blue to Black, un gran disco que a veces parece Death Melódico y a veces un Thrash progresivo y muy agresivo.

A pesar de que en el setlist me faltó From Blue to Black o Fallen, tocaron todo lo que esperaba y a un nivel cabronsísimo. Estábamos muy emocionados y a pesar de que la edad y la condición ya no ayudan, me metí al mosh en múltiples ocaciones de la euforia que me provocaba escuchar rolas como Internal Pollution o Freeza the Tyrant.

Espero que no sea la última vez que los vea porque ha valido cada momento. Fue una gran experiencia. Aunque no estoy tan ruco, me sentí un chavalo escuchando esas rolas que fui aprendiendo cuando apenas formaba mi primera banda y le queríamos dar macizo al Thrash.

 

Die Antwoord. Y eso que llegamos una hora tarde.

Por el Rolo.

 

Sucede que me nos lanzamos a ver a Die Anwoord al Pepsi Center y no pinches mames, qué pedo con esos africanos, están locos ALV.

La neta nunca los había topado, pero estuvieron tan perros que hasta les hicimos un poema.

Había beats mamadores,

gritos agudos como de k-pop,

un pinshi ninja enmascarado

y negras grandotas bailando en top.

Puro pinshi rock and roll sabrosón.

O más bien techno,

o quizás jazz,

rap,

hip hop,

hasta reggaetón.

Y es que la mezcla no sólo era musical,

perrona,

sino también étnica. 

Que pedo con la técnica híbrida:

africanos 

cantando en inglés

con nombre en Alemán.

AHNUMA! 

Fue el principio del para siempre,

sí, no los conocía,

¡Tan triste había sido mi vida!

Pero ahora no hay día en que no tope,

una rola ponchada de letra rancia,

de los DIE, cuando ando en la movida.

Viernes bien darks: Peter Hook & The Light

Por el Diablo.

 

Para que no se pierda la bonita costumbre de salir bien pinche tarde, aquí les contamos cómo nos fue en el toquín del carnal Hook. Como primer comentario, estuvo hermoso, siempre que tengan la oportunidad de ir, jálense de las greñas. Sobre todo porque es como asistir a dos conciertos en uno, un set para Joy Division y otro para New Order; dos pinches bandones post punk que son la pura neta.

Debo decir que estos conciertos tienen una fuerte carga emocional para mi. Siempre los disfruto a tope y honestamente no me esperaba escuchar True Faith y No Love Lost el mismo día. Iba con la idea de que Blue Monday sonaría, pero no esperaba las otras dos que me agarraron a patadas cuando estaba en posición fetal en el piso. Definitivamente no estaba listo para ellas.

Es increíble la emoción que esta banda puede transmitir a un público que en su mayoría no vivió la época dorada de estas bandas y el contagio del baile y la cantada conforme avanza el toquín. Una experiencia mamalona y bien pinche prendida que va creciendo y creciendo hasta culminar en Love Will Tear Us Apart, donde la chilindrina se hace presente en la raza que ha llegado al climax del pinche fiestón loco.

Para que se animen la próxima que se deje caer el Hook, topen:

 

La pura bastardez en el Night of the Living Death IV

Por el Diablo.

Recuerdo el aquel lejano Night of the Living Death en 2011, cuando la industria del festival metalero crecía y no costaba la billetiza un ticket para un buen show. Sobre todo nos sorprende la calidad y brutalidad que este pequeño festival siempre nos ha traído y este año, como consuelo a los que no pudimos ir al México Metal Fest III, nos ofreció una gran noche.

Abrió The Faceless un baldón bien progresivo, lástima que el ingeniero estaba comiendo rebanadas de pepino y sonó cuerdísimo. Además, la banda estaba incompleta y no había alguien que les ayudara a correr las pistas de apoyo. La banda se notaba decepcionada y distraída, tratando de entregar un buen show que jamás llegó.

El momento cumbre nos alcanzó cuando Napalm Death subió al escenario, aventando putazo tras putazo con cada rola. Los grandes clásicos como Practice what you Preach y Scum nos hicieron recordar esos días en que no nos daba el fenómeno internacionalmente conocido como: El Puto, para meternos al pinshi mosh.

Esto carnales sí sonaron a toda madre y el buen Mark tirando consignas anti fascistas y anti Trump nos hizo sentir ese cosquilleo antisistema que nos jaló y nos ha hecho seguir en el rolaqueo. Ojalá los carnales de la sultana del norte lo disfruten tanto como nosotros en el MMFIII.

Después vino el plato fuerte, el Cannibal. Lamentablemente el ingeniero tenía oído de artillero y le subió a todo a la verga y las liras sonaban como una especie de pasta pegada a las bocinas, el bajo a veces se sentía y el bombo se mezclaba con el pinche atascadero.

Siempre es bueno ver al Cannibal Corpse, pero definitivamente sonó un poco mejor en el pasado Knotfest. Eso sí, fue un buen set y un cierre de huevos.

Espero que este festival siga haciéndose porque atiende esos desmadres ponchados que generalmente no encontramos en carteles más grandes.

Blog de WordPress.com.

Subir ↑